06/1/2011
«Te voy a entregar mis sueños. Y es irónico hacerlo. Porque he de penetrar mi oscuridad. Caminando por ella, observar sus decorados absurdos que encubren -como aquellos cuadros de las películas- una caja fuerte donde se guarda el sentido. Y aquí comienza la paradoja de mi labor: descubrir la combinación, extraer los sueños con cuidado y, apenas sin entenderlos, conservando de ellos su apariencia de ficción, llevarlos a la luz a través de la escritura. Corresponde a tus ojos alumbrarlos. Los lectores son la luz de la palabra.»
A caballo entre el realismo sucio y la fábula kafkiana, El juego del mono es una novela original, de prosa lírica y precisa, con una excelente combinación de registros narrativos. Una bajada dantesca a los ambientes marginales de la frontera gibraltareña donde cohabita una población sin esperanzas con el mundo de la droga y los negocios ilícitos. Pero también un texto onírico que nos sumerge en los interiores vertiginosos y psicodélicos de Montenegro. Con guiños a Murakami, Dostoyevski y Tanizaki; Musil, Nabokov y Onetti, Pérez Zúñiga nos brinda un texto metaliterario que en el fondo es una reflexión sobre el poder de la literatura, su magia, su fuerza introspectiva y los límites entre la ficción y la realidad. Una historia de hombres, dioses y monos en torno al infierno-paraíso de la creación literaria y de la libertad; en torno a un antihéroe contemporáneo que irá descubriendo la salida al laberinto de máscaras de la vida.
"Es una novela que se presenta como un juego para el lector. Éste tiene en sus manos una intriga, una investigación que es mucho más de lo que parece. El juego se vuelve más divertido y más interesante conforme el lector avanza por la historia. Él mismo se ve envuelto en las mismas preguntas que el protagonista y en su proceso de búsqueda y transformación. En este sentido, esta novela juega con el género de la novela negra (como las anteriores jugaban con el esperpento de Valle Inclán y la novela histórica, o el cuento de miedo y la tragedia griega). La novela es el género más libre, por eso el tema de la frontera es tan importante en El juego del mono, para cruzar las fronteras con libertad."
"El juego del mono emprende una bajada a los infiernos del instinto humano, su animalidad, su deseo y su necesidad de salvación. Está estructurada como un juego circular, donde el protagonista también debe escribir un libro para salvarse. De hecho, la novela rompe una lanza por la autenticidad literaria, como una de las pocas cosas que enaltecen al ser humano, librándolo de la locura y de la desesperación. El protagonista y narrador, Montenegro, es un profesor neurótico y alcoholizado, que vive en una casa con sótano, en un pueblo casi abandonado. Ese sótano es el lugar donde baja a enfrentarse a sus fantasmas, y también donde, al parecer, estuvo secuestrado un hombre que apareció muerto años atrás. En su relación con sus alumnos, Montenegro se enamora de una adolescente a la que imparte clase, al tiempo que mantiene un affaire con una compañera de trabajo adicta a la cocaína. En la novela es importante el tema de este tipo de adicciones, que, más que liberarnos, nos acercan a lo animal. De hecho, Montenegro visita a menudo Gibraltar, donde experimenta con los monos entregándoles pequeñas botellas de whisky. Un día, encuentra un manuscrito en el sótano, escrito por el hombre secuestrado y asesinado. La lectura de ese libro interno, que es un canto a la pureza bajo una situación de tortura, transforma íntegramente al protagonista, que inicia a partir de ese instante una búsqueda del asesino" Ernesto Pérez Zúñiga
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