© Joseba Andoni Osés
(Zafra, 1954). Es doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de Documentación. Ha sido decana de la facultad de Comunicación y Humanidades en la Universidad Europea. Fundó y dirigió la revista digital Binaria: Revista de Comunicación, Cultura y Tecnología. La princesa india (Alfaguara) fue su primera incursión en el mundo de la narrativa seguido por Las filipinianas (Alfaguara).
En mayo de 2011, ha publicado en la editorial La Galera su primer libro destinado al público juvenil, Nick, una novela con una historia de amor a través de la red.
El 15 de octubre de 2011, Inma Chacón ha sido galardonada como finalista del Premio Planeta con su cuarta novela: Tiempo de Arena una novela ambientada en la España de finales del siglo XIX y principios del XX, y protagonizada por tres hermanas que luchan cada una de ellas por sus derechos.
La crítica ha dicho:
"Lo complejo se hace fácil en un texto que reúne los dos principales elementos de toda narración: los personajes y el punto de vista. Perfecta la construcción de los primeros: de las tripas afuera, como mandan los cánones. Para lograr como logra lo segundo es -en otro registro muy diferente- como si hubiera bebido en Faulkner. O mejor aún: en esa obra maestra del juego malabar con el punto de vista que es Moby Dick. Las mujeres viven al principio bajo el paraguas de don Francisco de Asís Camp de la Cruz y Suárez de la Alameda. Nada menos."
Alfons Cervera. Cartelera Turia, sobre Las filipinianas
"Tras la buena acogida de La princesa india parece que en la escritura encuentra nuevos retos Inma Chacón, y parece que, asimismo, son mujeres fuertes, independientes, las escogidas para figurar en el primer plano de sus relatos. También la elección de un escenario histórico, en ambos casos, sirve de refuerzo a la acción ampliando la profundidad de campo de la trama; así, ésta ofrece una crónica veraz de un período socio-político que alimenta las razones que mueven los entresijos de la ficción otorgándole mayor trascendencia."
Pilar Castro. El Cultural de El Mundo, sobre Las filipinianas
"Como autora de novela histórica, Chacón logra aunar sus dos pasiones: la narración y la documentación, una labor que también ejerce como docente. Y en este caso, la escritora rescata del olvido la memoria de los españoles que vivieron en la Filipinas colonial, conocidos como Los últimos de Filipinas. Este nombre proviene de la película que relata cómo un grupo de soldados españoles resistió sitiado durante 11 meses en la iglesia de Baler (Luzón, Filipinas), ya perdida la guerra contra el ejército tagalo, una hazaña que fue reconocida por los vencedores y que, sin embargo, "no se recuerda como es debido" en España, afirma la escritora. Durante su labor de documentación histórica, Chacón se interesó por el papel de los masones en la independencia del archipiélago asiático y en la de Cuba, lo que le impulsó "a arrojar algo de luz sobre la masonería y despojarla del oscurantismo y de las connotaciones negativas. Los masones eran personas normales y corrientes que únicamente querían llevar a la práctica sus ideales: la libertad y el humanismo. De ahí su participación en las revoluciones independentistas, lo cual no quiere decir que sólo fueran conspiradores". Pero Las filipinianas es, ante todo, la historia de un grupo de mujeres luchadoras en un tiempo en que sólo optaban a tres roles: el de hija, mujer o amante. "Para el hombre, la bigamia estaba reconocida y aceptada en el siglo XIX, y tener una amante era un signo de categoría social, mientras que la mujer había de ser sumisa y resignarse a lo que le tocara", subraya Chacón, que añade que en su libro las mujeres "se rebelan y buscan su identidad" ante las imposiciones sociales."
Antonio Hermosín. El Periódico de Extremadura, sobre Las filipinianas
"Inma Chacón, desde la narrativa, ofrece un universo en el que predomina lo sensorial como estrategia literaria definidora de su imaginario personal. La poética que ofrece la escritora descubre su apasionamiento por el ser humano y en ella expresa su dolor existencial y su fe en la vida a través del mundo de los sentidos. Por ello, su obra poética huele, suena y desborda color, siempre desde la poética de lo cotidiano,en la que la simbología y el mito son constantes."
Carmen Mejía. Revista de Filología Románica
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